![]()
![]() |
| Hostal Rural Pradel ** |
En
pleno corazón del Alto Tajo, asomándose al borde de un profundo
valle labrado
por el río Arandilla, se encuentra la localidad de CobetaUn pequeño pueblo perteneciente al Señorío de Molina, enclavado en un paraje privilegiado, donde pinares, prados y sabinares, se entremezclan con altas rocas de arenisca roja. Son menos de cincuenta los habitantes de esta pequeña villa de Guadalajara. Aún así, Cobeta cuenta con grandes casas de recia sillería rojiza características de la zona y un castillo que hablan de su esplendor. En la
calle principal, una casona con portalada de tallas barrocas en sus
jambas y dintel, nos recuerda el modo de decorar las viviendas de la
burguesía rural molinesa en el siglo XVIII. En frente de la iglesia
parroquial –un edificio del siglo XVII en cuyo interior puede
admirarse un retablo mayor barroco y un enorme órgano en el coro
alto- se encuentra el Hostal Rural Pradel, regentado por una
simpática alcarreña: Silvia.El Hostal rural Pradel proporciona al viajero las comodidades de hoy día, teniendo en cuenta hasta el último detalle que integra la casa con el medio en el que se encuentra. ![]() Lo que más llama la atención en todo el hostal es el buen olor que reina en la vivienda. Silvia es una apasionada de las flores secas, que se encuentran repartidas por el salón y las tres habitaciones dobles que conforman la casa Pradel. Ella misma las perfuma creando un agradable olor característico a flores. Un recio y rústico portón de madera y forja se abre a la vivienda, dando paso directo al salón. Este espacio común es una amplia sala de paredes de piedra y ladrillo visto, suelo rústico y gruesas vigas de madera. A un lado, próximo a un ventanal desde el que podemos divisar la torre del castillo, se encuentra una mesa de madera con seis sillas y una vitrina –todo ello realizado y adquirido en la cercana localidad de Molina de Aragón-. Al otro, una chimenea de piedra, un sofá, una mesita más pequeña, y la televisión plana LCD. Una cuidada iluminación indirecta hace que la estancia sea muy agradable. La luz está repartida en lámparas, tejas colgadas en la pared que difuminan la luz de las bombillas que hay en su interior y velas. Los centros de flores secas y adornos rústicos colaboran en gusto exquisito de Silvia. Un pasillo recto da paso a las tres habitaciones dobles del hostal, todas ellas con dos camas de 90 juntas y con baño completo en su interior. La
primera de ellas está decorada en tonos azules: pared azulada, con
cortinas y edredones en distintos tonos de azul. Un cabecero de
forja engloba las dos camas. Fue la misma Silvia quién realizó el
diseño de todos los cabeceros de las habitaciones y mandó elaborar a
un forjador de la famosa localidad conquense Priego de Cuenca.
También hay flores secas, cencerros y lámparas de cerámica que
difuminan la luz.El baño, también en tonos azules, está revestido de baldosines hasta la mitad de la pared, continuando hasta el techo con pared lisa pintada de azul. Consta de una ducha y un lavabo con encimera de azulejos, sujetos en un mueble de celosía de madera. Y como no, las toallas a juego. La segunda habitación es similar a la primera, pero esta vez en tonos rojos anaranjados. La tercera, en tonos crema y burdeos, es la más grande. Tiene un balcón con unas vistas a ‘la pedriza’, un monte de pinos y piedras calizas. Las calabazas, cencerros, lámparas de cerámica y cabeceros de forja dan ese aire rústico a la habitación que busca Silvia. Eso sí, sin descuidar todas las comodidades, ya que todas las habitaciones poseen una televisión plana LCD El desayuno, que consiste en café, te, infusiones, colacao y bollería, está incluido.
![]() ![]()
|
Copyright © 2003-2007
Todos los derechos reservados
Para cualquier tema relacionado con la web puede enviar un mensaje al webmaster